Este viernes se ha celebrado en Barcelona la séptima Jornada de Comunicación Corporativa del Col·legi de Periodistes de Catalunya y Dircom Catalunya, un espacio imprescindible para comprender cómo está evolucionando el ecosistema comunicativo actual.

Bajo el título Comunicar en tiempos de permacrisis y emergencias: retos y bienestar profesional, la jornada puso el foco en una realidad que ya condiciona cualquier estrategia de comunicación: vivimos en un entorno de incertidumbre permanente, donde las crisis se encadenan y la información circula a una velocidad que desafía los modelos tradicionales.

El contexto de la permacrisis: un escenario que obliga a replantear la comunicación

La ponencia inaugural, a cargo de Cristina Gallach, aportó una lectura especialmente lúcida del momento comunicativo actual. Lejos de planteamientos alarmistas, explicó con claridad cómo han cambiado los flujos de información y qué implica esto para las organizaciones.

Gallach identificó tres transformaciones que marcan el presente:

  1. Un ecosistema informativo más complejo y fragmentado

Las personas consumen información a través de múltiples canales, a menudo condicionados por algoritmos y dinámicas que priorizan la inmediatez por encima de la profundidad. Este entorno exige una mayor inteligencia estratégica para garantizar que los mensajes rigurosos lleguen realmente a su público.

  1. Una ciudadanía más crítica y menos paciente

El principal cambio no es tecnológico, sino de actitud. La ciudadanía espera respuestas rápidas, contextualizadas y continuadas. Y, si no las recibe, las busca en otros lugares. Esto obliga a las organizaciones a ser más consistentes, más transparentes y menos reactivas.

  1. La necesidad de generar confianza a través de explicaciones útiles

Gallach insistió en que la confianza se construye mediante datos, coherencia y capacidad para explicar la complejidad de forma comprensible. Las personas quieren entender qué ocurre y por qué ocurre. Cuando la información llega de manera honesta y clara, la percepción cambia.

Su planteamiento es realista: si el contexto es más exigente, la comunicación también debe serlo. Preparación, criterio y claridad son hoy elementos imprescindibles.

Los dircom coinciden: datos, transparencia y anticipación

La primera mesa redonda, con responsables de comunicación del Hospital Vall d’Hebron, la Agencia Catalana del Agua, Renfe, Endesa y Naturgy, aportó ejemplos prácticos y una visión operativa sobre cómo se están adaptando sectores especialmente sensibles.

Sus intervenciones coincidieron en tres ejes fundamentales:

Datos rigurosos

En situaciones de crisis, los datos son el principal punto de estabilidad. No se trata únicamente de publicar información, sino de hacerlo con constancia, claridad y sentido. Sin datos verificados, el vacío lo ocupan los rumores.

Transparencia continuada: no comunicar no es una opción

El silencio se interpreta como una falta de transparencia y genera un espacio informativo que otros actores —no siempre rigurosos— ocupan con facilidad. La transparencia no es un acto puntual, sino un compromiso sostenido en el tiempo.

Anticipación estratégica

En un escenario de permacrisis, reaccionar ya no es suficiente. Las organizaciones deben anticiparse: detectar riesgos, preparar protocolos, definir roles y trabajar con previsión. La improvisación penaliza; la preparación protege.

Una ciudadanía más exigente y un ecosistema lleno de altavoces

La jornada también puso sobre la mesa un elemento que todos los profesionales reconocen: la presencia constante de ruido informativo. Influencers, pseudomedios y actores sin criterios periodísticos generan interpretaciones parciales o directamente imprecisas. Esto obliga a las organizaciones a construir una voz propia sólida, con canales robustos y mensajes que conecten con la ciudadanía de forma clara y útil.

Traducir la complejidad: el auténtico trabajo de la comunicación

Uno de los retos compartidos por los dircom es convertir procesos técnicos en información accesible. Los datos son imprescindibles, pero no suficientes: es necesario explicarlos con sentido, en un lenguaje que la ciudadanía pueda interpretar y relacionar con su realidad cotidiana. Esta labor de traducción —a medio camino entre lo técnico y lo empático— refuerza la confianza y evita que el vacío informativo quede en manos de interpretaciones erróneas.

Una jornada que reafirma una idea esencial

El conjunto de la jornada deja un mensaje claro: comunicar en tiempos de permacrisis no significa gestionar crisis, sino entender que el contexto cambia continuamente y exige una nueva forma de trabajar. En este escenario, la comunicación es servicio, es responsabilidad y constituye una parte esencial de la relación entre las organizaciones y la ciudadanía.